En los días de cuarentena.

A medida que pasan los días, tratamos de sobrevivir para hacer valer todo el esfuerzo del pasado, todas las acciones y medidas necesarias llevadas a cabo. Aunque ahora, lo realmente importante es reunirnos enteros en familia, darnos ese abrazo pediente desde aquel día en que nos separamos.

Sí, han pasado los meses desde que todo este mal comenzó, muchas personas ya perdieron la batalla, otros más lidiando con el tiempo, dinero y recuperación de todo lo perdido; y los que nos quedamos enteros tenemos la esperanza de todo cambie para bien, sobrevivir un día más y otro.

Porque la distancia ha hecho tanto daño a aquellos que dejamos tristes y desolados y a nosotros mismos. A quienes quedaron abandonados porque cada uno se ha buscado la vida y que pasó; desde el momento de salida en nuestros hogares, muchos no hemos podido volver todavia por estas circunstancias de la pandemia u de otra. La verdad es que cuesta demasiado, apenas podemos hablar en casa para saludar y conformarnos con escuchar las voces de las personas que amamos.

A veces me duermo con ese sabor amargo y nudo en la garganta por recordar lo que hemos pasado, por lo que deberiamos estar pasando y no podemos por esa incertidumbre de cometer un error.

Cuánto daría porque todo esto acabe ya, para ir corriendo a corregir mis errores, de quedarme un poco más, porque todo a lo que me había preparado era tan valioso, pero el tiempo no se detiene y ahora lo realmente importante; es volver a abrazar a quienes dejé en el sufrimiento.

Nada está bien si no es cerca de las personas que amamos.

Ismael Martínez

Entre sueño y sueño.

No es una pesadilla que me apunten con un arma, ya lo han hecho antes; a pedradas he luchado por tu amor.
TÚ y tu guitarra, una libreta y unas cuantas notas, nos íbamos a escapar a disfrutar de nuestro amor, y en el intento de huir fracasamos y la gente del pueblo había escuchado de esa historia y yo; apenas estaba bajando de aquel cerro.
No, no te iba a dejar, te observaba desde lejos cada vez que te subías a tu azotea, con esa melodía en tu guitarra. Cada tarde volaba cerca de ti desesperado por besar tus labios, por recorrer nuevamente tu cuerpo.Mi moza, mi amada amante; tan bella, delicada y sensual … más soy de largo pensamiento y eché mi mente andar. Tú siempre subías a esa azotea, cantando para que yo te oyera; podría raptarte esa misma noche.En mi regreso a casa con la cara triste, descendiendo a oscuras de esa montaña, me encontré un pozo de los deseos; y tan sólo pedí volar mas alto para ir por ti sin que nadie lo notara.Pero no iba a dejar a tu madre triste por la huída de su hija, o que corriera atrás de mi con su escopeta llena de tiros. Ya habían pasado los días, no dejaba de luchar por ti, y un día el deseo se cumplio.Pude volar más alto, aún así tuve que descender al verte ahí tan sola y triste; no eras aquella chica que conocí noches atrás.
Al verme corriste hacía mi; tus labios fríos y dulces, apasionados, tu lengua, tus manos y todo tú, estabas ahí, sólo para mí.Al vernos tu madre corría por esa arma, y me armé de valor para enfrentarla; le ayudé a apuntarme directo al corazón, pero se quedó helada aceptándome sin más; por que tú eras para mí.
Ya en su casa, nos acurrucamos, nos besamos y ese intento de disfrutar de tu lengua; mi sueño terminó. Intenté mas tarde soñar la misma escena pero el guión se había terminado.


Fin

Ies